Todo puede mejorar

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María Jesús Argibay

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febrero 1, 2023

Todo puede mejorar

He empezado el año con la lectura de la novela póstuma de Almudena Grandes, «Todo va a mejorar». Como ya comenté en mis redes sociales, la lectura de su obra nunca defrauda. Nos dejó una de las grandes que no quiso guardar silencio y empleó su don, el uso de las palabras, para dar voz a través de sus personajes a cientos y cientos de personas que la historia quiso desterrar -mejor dicho aquellos que «modelaron» esa historia- con la serie de novelas en los que abordó la Guerra Civil española. Queda inconclusa porque en lugar de iniciar un episodio más, durante la pandemia escribió el libro con el que terminé estrenando 2023 y al que ella misma no pudo poner el punto y final porque un cáncer lo puso a su vida.

Aún así dejó a su pareja las instrucciones precisas para que pusiera el broche final a su novela. Una obra en la que Luis García Montero hace referencia a uno de los artículos que su pareja de vida publicó en El País, y en el que agradecía la atención que recibía de sus lectoras y lectores a lo largo del año. Curioso porque -como se evidenció en su momento cuando se enterró- son miles las personas que le agradecemos lo mucho que nos ha dado, el regalo que nos hizo con su literatura que espero disfruten las futuras generaciones. Una generosidad que mantuvo hasta el último momento, dejándonos una obra póstuma que, una vez más, deja ese poso necesario en nuestras conciencias.

Todo va a mejorar no deja indiferente. Su lectura nos recuerda la necesidad de no dormirnos, de no dejarnos engañar por las fake news o los anuncios redentores de unos u otros. Que no nos confundan las luces de artificio o los grandes discursos habitualmente huecos si no prestamos atención precisa, y sobre todo, la necesidad de no conformarnos, de luchar y promover el pensamiento crítico como un arma necesaria y fundamental en la defensa de los derechos adquiridos, de nuestros derechos.

Llevo días intentando escribir con esta novela como punto de partida. Si seguís mi blog sabéis que no busco hacer una crítica literaria sobre ella si no que suele servirme como nexo o hilo conductor con cuestiones que a todos nos afectan, o de las que no somos conscientes… Todo va a mejorar: Una afirmación que a priori -tal y como están las cosas- parece difícil punto de arranque.

El detonante de la obra fue la pandemia y eso, junto al título que eligió la grandísima Grandes, me hizo pensar en aquellos meses tan extraños y tan lejanos ya. El encierro y las cifras con las que nos bombardeaban día tras días… Todo va mejorar me hizo pensar y recordar los tuits que Diego Giráldez (@diegogiraldez) -escritor gallego con novelas muy recomendables- publicaba y en los que frente a la cifra de muertos que cada día difundían los medios, recogía y compartía el número de personas que salían de la UCI o se recuperaban.

Y por qué no. Por qué no destacar, por una vez, que las cosas pueden mejorar y que no todo es tan negro como algunos o algunas a veces nos lo quieren pintar. Ya que hablamos de literatura ¿sabíais que ha crecido el hábito lectura entre nuestra población? El 64,4% de los españoles leyó libros por ocio durante el último año y, el 52,7%, lo hizo con una frecuencia al menos semanal. Estas cifras son similares a las de 2020, año en el que se registró un incremento importante tanto de los lectores de libros por ocio como de los lectores frecuentes (64,0% y 52,7% respectivamente). En cuanto al número de españoles que leyó al menos un libro durante 2021, tanto por ocio como por trabajo, alcanzó el 67,9% de la población.

No bajamos ni bajaremos la guardia ante la violencia de género claro que no. Las cifras de asesinadas cada año no dejan de ser alarmantes y no bajaremos la voz hasta su desaparición y la igualdad real. Pero también debemos pensar en el cambio que se está produciendo en los últimos años. El número de denuncias crecen, ya sea por parte de las propias víctimas como de personas anónimas que entienden que eso es inadmisible y que no son asuntos privados, como demuestran el 7,66% de incremento de llamadas al servicio 016 o el 14,39% más de mujeres que fueron atendidas en los servicios de protección de violencia de género.

Ojo, ante aquellos que quieren alarmarnos ante la indiferencia de los jóvenes en este tema. Publican, comentan y destacan los porcentajes de quienes justifican este tipo de violencia en edades tempranas – sin duda incomprensible, pero por qué no centrarnos en las otras cifras en las que afirman «que el 96% de las mujeres y el 92% de los hombres de 15 a 29 años considera “totalmente inaceptable” la violencia de género. El rechazo a la violencia de género aumenta con la edad, de manera que pasa de un 92% en el grupo de 15 a 17 a un 95% en el de 25-29«. Además recoge que «no todas las formas de violencia de género suscitan el mismo rechazo ni todos los comportamientos que constituyen maltrato son identificados como tales: La violencia física y sexual es rechazada por el 97% de la juventud y la adolescencia. El 93% de los/as jóvenes de 15 a 29 años consideran totalmente inaceptable la violencia verbal.»

Finalizamos 2022 ocupando el primer puesto a nivel mundial en número de donaciones y trasplantes. La generosidad de las personas que despiden a sus seres queridos con la donación de sus órganos para salvar la vida de quienes los esperan. El pasado año se realizaron 12,59% trasplantes más en España que supera a Estados Unidos en un 41 %, multiplicando por cuatro los realizados en Alemania o duplica los de la Unión Europea, según a Organización Nacional de Trasplantes. Sin duda, datos de los que sentirnos muy orgullosos.

Noticia es saber que dos españoles fueron seleccionados por la Agencia Espacial Europea (ESA) Pablo Álvarez para formar parte de su nuevo equipo como astronauta titular, mientras que la investigadora del cáncer Sara García será astronauta suplente. Además de sus méritos personales y profesionales este logro se debe a la apuesta por la investigación espacial por parte de España que ha invertido 1.500 millones de euros en ello. Inversiones -que aunque siempre resultan escasas- también se han hecho en otros ámbitos científicos y médicos que nos dejan descubrimientos y avances importantes. Se habla de ellos pero quizá demasiado fugazmente y que a medio y largo plazo tendrán unas repercusiones claras, como por ejemplo, el descubrimiento de la secuencia completa del genoma humano; que 200 países han alcanzado un acuerdo histórico para salvar la biodiversidad y proteger el 30% del planeta de aquí a 2030, que se suman a la concienciación de las poblaciones. Aquí en nuestro país 4 de cada cinco personas ya reciclan, lo que supone un avance respecto a la última década.

La inteligencia artificial; el trasplante de un corazón de cerdo genéticamente modificado; avances en la detección y tratamiento del cáncer así como investigaciones prometedoras sobre el alzhéimer se unen a misiones espaciales a Marte, la puesta en marcha del telescopio espacial más potente que existe a nivel mundial y un largo etc de cosas buenas que han pasado durante este año. A ellas siempre debemos sumar la solidaridad de las personas, de la sociedad que, a pesar de ese mantra de «individualismo» con la que parecen revestirse, a la hora de la verdad responden.

Lo hacen cuando hay que acoger en sus casas a cientos y cientos de personas que proceden de una guerra que no se entiende en pleno siglo XXI – al menos los que no tenemos intereses políticos o económicos en ella-.

Foto AP

Somos solidarios respondiendo a las campañas de entidades sociales que protegen a los que se han convertido – en muchos casos de la mañana a la noche- en las víctimas de las crisis sanitarias y económicas que venimos arrastrando, formando de repente parte de las «colas del hambre». Seguimos confiando en la bondad de la gente como demuestra la entrega de los profesionales de la sanidad que estos días son noticia porque piden más medios, más tiempo, más recursos para atender mejor a los pacientes. Sanitarios y sanitarias que son personas y no dudan en coordinar en tiempo récord el traslado de una máquina de ventilación asistida desde Granada a Burgos para salvar la vida de un pequeño, de Pablo de dos años. Porque no todo lo que nos rodea es negro, feo, agobiante, triste o malo… claro que no.

No entro ya en logros políticos y sociales de la actual legislatura con la aprobación de leyes necesarias, demandas y pendientes como la de la de la memoria democrática, la del aborto, eutanasia, la subida del SMI, el tope ibérico para controlar la factura eléctrica, reforma del mercado laboral y cifras de paro inferiores a las registradas antes de la pandemia, y, una serie de mejoras sociales logradas en estos años convulsos… No entraremos esta vez en ello porque prefiero centrarme en algunas de las muchas cosas buenas o buenísimas que pasan a diario y, desgraciadamente, lo hacen de forma inadvertida.

Situaciones reales que nos pueden hacer pensar como bien dice en su título Almudena Grandes que «Todo va a mejorar» pero como también nos deja ver entre líneas siempre y cuando no nos dejemos llevar por los cantos de sirenas y las primeras capas de lo que nos ponen delante. Por supuesto, todo puede mejorar si no aletargamos nuestro capacidad crítica y nuestra capacidad de defender nuestros derechos,

¿Hablaamos? Te espero