Soy feminista

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María Jesús Argibay

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octubre 3, 2020

Soy feminista

Soy femisnista. Sí, con todas las letras y con orgullo, a pesar de que en pleno siglo XXI -aunque pueda parecer una locura- decirlo sea convertirse en una diana contra la que muchos, muchísimos se creen con la libertad (esa que quieren coartar después) dirigir insultos, desprecios y poco menos que tildarnos de “pobriñas locas” que no saben lo que dicen. Todos aquellos que han sustentado sus privilegios y poder a costa de los derechos del 50% de la población, los que representamos las mujeres.

       La palabra, la voz de las que lucharon hace años y siglos, las que lo hicieron saliendo a la calle los 8M -a defender nuestra igualdad y no a contagiar la covid-, las que han llevado a los libros mensajes claros y rotundos –ante los que no cabe contestación alguna salvo desde la ignorancia-, me han reafirmado y redescubierto como feminista.

       Y la literatura, sin duda, ha ayudado y mucho en estos avances. Traigo a mi blog un pequeño y maravilloso libro como recomendación: Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo de la escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie (https://www.chimamanda.com/). Diez sugerencias que de tan lógicas y sencillas nos hacen pararnos y pensar, darnos cuenta de hasta dónde nuestro lenguaje, nuestros actos diarios están “contaminados” por años de desigualdad de las mujeres frente a los hombres, solo por el simple hecho de serlo.

Porque como nos recuerda “Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombre y mujeres o no”. Y de eso se trata el feminismo, de la igualdad, de esa misma que Clara Campoamor (https://bit.ly/3cSdU28) hace 89 años -que se cumplían hace dos días- reclamó ante el Parlamento defendiendo el derecho al voto de las mujeres ante una Cámara dispuesta a frenar, una vez más, un paso adelante del género femenino.

            No se rindió Clara Campoamor que ante un Parlamento repleto de hombres (solo 3 diputadas frente a 367 diputados) defendió lo que consideraba justo, que las mujeres pudieran votar y decidir sobre el futuro del país, y lo hizo con contundencia ante la postura contraria y preguntando: “¿Es que tenéis derecho a hacer eso?” Sabía que no y así lo expuso en su discurso ganador en las cortes: “ No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo” http://Texto íntegro del discurso de Clara Campoamor en las Cortes …elpais.com › Sociedad.

Y desde entonces hasta ahora ha habido muchas “Claras Campoamor”, como ejemplo, la autora del libro que recomiendo cuyas páginas enlazan perfectamente con lo que decía la histórica diputada al asegurar que “ La triste verdad es que nuestro mundo está repleto de hombres y mujeres a quienes  no les gustan las mujeres poderosas. Nos han condicionado tanto con que el poder masculino que una mujer poderosa nos parece una aberración”.

       Y tristemente parece que hay muchos y muchas a los que les sigue pareciendo así. Solo de esta manera se puede entender que en pleno siglo XXI más de 3.6 millones de personas en España abriesen las puertas del Parlamento con su voto a la extrema derecha, dando voz a la ignorancia, al odio o al miedo. Mensajes sin sentido que convierten el feminismo en una amenaza «contra el poder establecido» y en enemigos a todos aquellos que lo defiende -hombres o mujeres-, simplificando todo a una guerra entre sexos y de poder. De ahí argumentos tan simples como “No soy feminista ni machista, soy mujer…” reiterados diputados de la extremaderecha de nuestro país: https://bit.ly/2Gp8WOB.

            Ante discursos vacíos, la palabra argumentada, la lectura -siempre recomendable y me temo que ausente en las filas de este tipo de partidos- y la lógica como nos demuestra Chimamanda de forma sencilla en su libro: “Enseñale que si criticas X en las mujeres pero no lo criticas en los hombres, tal vez no tengas un problema con X, sino con las mujeres”. Y en esa educación, reitero, la palabra es fundamental, las ideas asociadas a ella hace años deben cambiar, debemos aprender a cuestionarnos el lenguaje porque «el lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones.».

Y si decía hace un rato que ha habido y hay muchas «Claras Campoamor», sin duda no podía terminar sin referirme a otra de ellas. Rindo así un homenaje a Quino https://www.quino.com.ar/, fallecido esta semana, y a su queridísima Mafalda voz crítica donde las haya con los poderes establecidos, feminista, defensora de la libertad y dispuesta a decirlo todo bien alto y claro. Una niña que fue ejemplo para muchas y que surgida de la mano de Quino se ha convertido en referente, en la voz de todas aquellas y aquellos que creemos que el feminismo es posible, es necesario y es un derecho de la mitad de la población que representa, que representamos las mujeres. Mafalda inconformista en una de sus viñetas afirma que quiere que paren el mundo para bajarse de él, y aunque Quino dejó de publicarlas en 1973, parece que muchos se empeñan en que sea así, que las mujeres nos bajemos del mundo.

Pero no, no lo haremos, no nos rendiremos y seguiremos luchando, levantando la voz y haciéndonos oír como lo hicieron mucho antes otras mujeres. Por ellas, por nosotras y las que vienen detrás seguiremos defendiendo el feminismo, la igualdad entre hombres y mujeres. No más pero tampoco menos.

¿Hablaamos? Te espero