La música es el hilo conductor de mi nueva entrada que quise hacer coincidir con la celebración de mi 50 aniversario -aunque el COVID19 me haya hecho posponerla una semana sobre la fecha prevista-. ¿Por qué la música? Porque siempre la he sentido como algo fundamental en la vida, en mi vida, como un elemento que no solo nos permite identificar las tendencias sociales, imponer estereotipos nuevos o si no afianzar algunos que se quieren descartar y se resisten a ello, como es el caso de la ya famosísima Chanel y su «Slomo».
La música. Si os detenéis a pensarlo en la vida de cada uno siempre hay un tema , una canción que nos evoca un momento concreto vivido. Mecano, Queen, Aute, Rolling Stones y un largo etcétera al que podréis dar forma pensando en aquellos acordes que en cuento suenan os trasladan a un momento concreto, a un lugar, una imagen. Ese gran poder evocador de la música. No sin razón (algo que se ha perdido) es uno de los recursos constructivos importantes en el mundo de la radio. Siempre lo ha sido.
Y quizá por eso decidí seguir la idea de un amigo y crear una playlist con 50 canciones correspondientes a los 50 años que acabo de cumplir. Selección difícil porque son muchas las que mientras pensaba en esa idea me asaltaban desde una radio, un podcast o una lista de reproducción y otras tantas me venían a la mente y eso sí, todas ellas asociadas a un momento de mi vida a un momento concreto.

Finalizo la quinta década de mi vida releyendo el libro de Momo de Michael Ende, uno de esos libros juveniles -apto para todos los públicos- que siempre he recordado con mucho cariño desde que lo leí, donde su protagonista Momo se enfrentaba sin miedo a los hombres grises. Una relectura que actualiza todavía más el mensaje oculto en sus páginas: los devoradores de tiempo, de nuestro tiempo, todo aquello que sacrificamos movidos por un mundo cada vez más competitivo, más individualista, más consumista. El tiempo que restamos a una buena charla, a abrazarnos, a preguntar a nuestros comunes «¿cómo te encuentras?» o simplemente ese de sentarnos frente al mar a respirar, sin más razón que la de disfrutar… Momo, un libro que no ha pasado de moda desde luego y que junto a mi selección musical me ha hecho pensar en lo mucho que he vivido.
Recordar temas como el de Forever Young de Alphaville, que descubrí -curioso- en una serie súper popular en los ochenta como eran «Los Problemas crecen», o los Celtas Cortos o ese I promise my self, que bailé y descubrí cuando iniciaba mi vida universitaria, tema que sonaba en el mítico «Corrillo» de Salamanca, cuando todavía se ubicaba en la esquina de la Plaza Mayor, donde años después, tristemente, ocupó su lugar un Burguer, perdiendo en su interior la esencia de mesas de madera y de ambiente estudiantil y bohemio que siempre tuvo.
Temas de cantautores que rememoran mi adolescencia en la que analizar las letras de sus temas me hacía sentir bien o me acompañaban en mi «preocupaciones existenciales» del momento, y que con 50 años en mi haber me generan una sonrisa e incluso cierta nostalgia sabiendo ahora, que tenía que pasar por ello, que tocaba y en ese tránsito vital la música era un elemento sanador que no podía faltar.
Y repasando los temas elegidos vienen a mi mente momentos vividos, lo que ha pasado, que no fueron pocas cosas: la ilusión de las noche mágicas de Reyes, las salidas de las amigas al Niu Port o a Sol donde empezábamos a estrenarnos en las lides del ligoteo y la diversión nocturna, que perfeccionaría en los cinco años de carrera; el regreso a casa con trabajo y autonomía. Los primeros amores, las primeras desilusiones, los primeros enfados y las primeras experiencias en distintos ámbitos de la vida en los que te vas estrenando poco a poco y, al cabo de los años eres consciente de que vivir es eso, aprender, adquirir la experiencia precisa que te dará las tablas que necesitas -aunque a veces cueste- para avanzar.


Cincuenta años en los que viví la caída del muro Berlín, la primera retransmisión en directo del inicio de una guerra, la famosa Tormenta del desierto, que nos sorprendía y entonces ni sospechábamos que iba a ser la primera de muchas; el atentado de las torres gemelas, el 11 M, el fin de la banda terrorista ETA, los cambios políticos, los cambios sociales y mundiales, una pandemia, otra crisis, descubrir lo que es la maternidad y aprender de mi hija sobre los nuevos estilos musicales; y un largo etcétera de otros tantísimos sucesos y cambios en nuestro entorno que van llenando la zona de recuerdos vitales, y que, siempre o casi siempre van unidos a un tema concreto de música.
En ese repaso musical no podrían faltar aquellos que muchos pueden entender como frikis o no los más políticamente correctos, y en mi caso (ya dije que 50 me resultaban escasos) con los que he reído, bailado e incluso cantado en muchas noches de amigas y amigos; noches en las que celebras el final de carrera, un cumpleaños, una boda o simplemente el hecho de estar viva. Canciones como las de Rocío Jurado, Rafaella Carrá o Gloria Trevi, mujeres pioneras en su tiempo, mujeres que con su música y su estilo dejaron claro que eran empoderadas y que en esa dirección teníamos que luchar. Y también, por qué no temas de Los Pecos, Camilo Sesto o Raphael (sin olvidar a mi querido Julio Iglesias -nunca dije que fuera perfecta-) que, reconocedlo, en algún momento de vuestra vida habéis bailado y cantado a todo pulmón.
Y hoy os dejo esas selecciones para que podáis disfrutarlas tanto como yo, confiando en que alguno de los temas os permita recordar ese momento concreto en el que lo oísteis por primera vez, o la persona con quien la cantasteis o simplemente qué os hizo sentir. Porque como bien nos dice Luis Eduardo Aute: SIEMPRE QUEDA LA MÚSICA.