Prejuicios

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María Jesús Argibay

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septiembre 24, 2025

Prejuicios

El tiempo vuelo, y a veces -demasiadas- nos pasa por encima llevándose con él las buenas intenciones o propósitos que nos fijamos al arrancar cada proyecto, cada etapa o cada nuevo inicio de curso. Un tiempo que va asociado a nuestro día a día, la sociedad que nos rodea y que sin duda ante el que no podemos peremanecer ajenos.

Con este quiero decir que en ocasiones, como me ocurrió con esta entrada, la pongo en marcha con un tema, un propósito y una fecha de publicación. No llego, por las razones que sea y, sin darme cuenta, vuelvo a ella con un montón de temas que me encantaría comentar pero que sería muy difícil en una sola publicación del blog, sería imposible. Cuestiones que tristemente siguen siendo actualidad año tras año sin que los gobiernos que tienen la opción de cambiarlas, lo hagan.

Fuente. Diario.es (foto ACN)

El genocidio que Israel perpetra desde hace casi dos años contra los gazatíes, contra seres humanos a los que matan de hambre, masacran, y están exterminando mientras las administraciones mundiales deciden actuar -tarde y tímidamente- solo cuando la sociedad se ha echado a las calles y ha paralizado grandes eventos deportivos, es un ejemplo claro de ello.

Actuación Trueno en Castrelos (Vigo)

Pero lo cierto es que había iniciado esta entrada con el título de prejuicios usando la música como hilo de desarrollo, concretamente, tras asistir a un concierto de Trueno, acompañando a mi adolescente. Reconozco que me sorprendió y fui consciente de lo fácil que es caer en prejuicios tipo «la música de hoy no es buena», «antes era mucho mejor», y así, un largo etcétera. Prejuicios que entiendo han prevalecido a lo largo de toda la historia de las discografías nacional e internacional, y de generación en generación.

Detengámonos a escuchar las letras de muchos temas de no hace tantos años y caeremos en la cuenta de que no son políticamente correctas y que quizá no sean mucho mejores que las de muchas de los reggaeton, traps… que escuchan las nuevas generaciones.

Pero mientras me disponía a desarrollar este asunto, me encontré en la plataforma Prime Video la película VOTEMOS. Una producción española que arranca con una simple, rápida y cordial junta de vecinos -¿existe alguna?-. Siete vecinos y vecinas en un edificio antiguo que abordan la derrama de un ascensor nuevo. Hasta ahí todo perfecto. Bien avenidos y siempre sin problemas, pero… ¿qué pasa cuándo uno de ellos dice que ya encontró inquilino para su vivienda?

Arranca la trama de este largometraje que sin duda va enganchándote cada vez un poco más porque empiezan a caer caretas y porque, escena a escena, va dibujando realidades demasiado presentes en nuestra sociedad, en nuestro día a día, aunque se intenten negar o disimular como hacen los protagonistas. Prejuicios y muchos, ocultos tras el desconocimiento, la ausencia de empatía o simplemente el odio.

En una habitación -el único escenario- se concentran durante algo más de una hora, problemas reales que vivimos muchos o, sufren otros tantos, en este mundo loco en el que nos toca sobrevivir cada jornada. Votemos pone al descubierto muchas de las circunstancias y prejuicios sociales que vivimos y que a muchos les gusta poner en el centro de sus acciones políticas y usarlos para poder emplear ese término que tanto rédito parece darles: «la polarización de la sociedad».

Una película que, pasando de pantalla a pantalla elegí por curiosidad, de esas alas que das ok sin grandes expectativas pero que, como muchos libros, o temas de música «dejan poso», o lo que es lo mismo, que nos dan un pequeño pellizco de realidad y hacen pensar.

Y curiosamente el título, VOTEMOS, puede alcanzar un gran significado una vez saltan los títulos de crédito de esta película.

¿Hablaamos? Te espero