No en mi nombre

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María Jesús Argibay

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octubre 20, 2025

No en mi nombre

Son muchos los libros, las películas o canciones que me pueden dar pie para reflexionar sobre un sinfín de cosas que vivimos, sufrimos o disfrutamos en nuestro día a día. Emociones, miedos, incredulidades que encuentran su reflejo en la realidad a través de composiciones, creaciones y demás.

Pero he recurrido a este cajón de sastre porque cualquier distopía que autores dibujaron a mediados del siglo pasado se han quedado muy, muy cortas ante un mundo que los grandes líderes -esos que los ciudadanos colocan en su pedestal- dirigen como si de actores de reparto se tratasen, en un escenario como el del Show de Truman.

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La sanidad, hace mucho que en unas y otras Comunidades Autónomas deja bastante que desear, no por sus profesionales si no por la falta de recursos que a ella dedican nuestras administraciones. En Galicia, por ejemplo, los cribados ya son de autoservicio… y siendo así por qué debe extrañarnos el descubrimiento de que el resultado de más de 2000 mamografías -no demasiado claros- no se habían comunicado en Andalucía. Dijo el presidente de la comunidad, Juanma Moreno Bonilla, que se buscaba no generar ansiedad a las pacientes…¿Perdona?

Podría hablar de la economía, de la política de vivienda especulativa en la que vivimos, de los altos precios de los productos básicos pero no, voy a hablar como mujer, porque me parece grave, gravísimo que muchos, y también muchas, quieren erigirse en dueños y dueñas de nuestra voz, quieran hablar por mí y otras muchas como yo, y así justificar su desprecio hacia sus obligación: velar por los intereses de sus administrad@s.

En España en el año 2025 se diagnosticarán 36.000 nuevos casos de cáncer de mama. (SEOM)

Las que hemos tenido algún caso cerca – y seguro que cualquier que me está leyendo lo tiene- sabe de la importancia de la celeridad en comunicar cada paso, por pequeño que sea. La importancia del cribado es detectar pronto para actuar pronto. En mi caso, no era una mamografía pero agradezco y, agradeceré siempre, que en menos de una semana me dieran el diagnóstico y actuaran. No se preocuparon de generarme ansiedad y sí de darme respuestas.

Pero vemos como en Andalucía -y otras comunidades que surgen ahora- el tono paternalista tan propio del patriarcado es empleado como argumento para ocultar una negligencia brutal que puso en juego la vida de mujeres, que las llevó a gastar dinero en pruebas privadas -socavando una vez más la sanidad pública- y a retrasar tratamientos que en todos los casos son importantes para garantizar éxitos.

Y también como mujer, estas semanas, he visto como han atentado contra mi libertad al mentir sobre un derecho y sus consecuencias, el aborto. Cuando parece que ya se ha superado este debate, siempre llegan los extremos más rancios a «cuidarnos», «reñirnos» y «explicarnos porque nosotras no nos enteramos» sobre lo malo de tomar esa decisión. Es más, una presidenta que invita a irse a otro lado, a volver a tiempos pretéritos en los que las jóvenes acudían a Londres a abortar -muchas de ellas niñas bien que aquí negaban la mayor- o en el peor de los casos, recurrían a métodos caseros. Una responsable política que tergiversa el discurso igualando la pérdida espontánea de un bebé con la interrupción voluntaria de un embarazo.

No, no hace falta que nadie nos dé lecciones. Quizá deberían pensar que tenemos capacidad de raciocinio y decisión, y que llegar a ese punto -tras escuchar a cualquier médico o médica que te atienda- no es fácil, aunque tomes la decisión. No, no es fácil. Pero valoras pros, contras y muchas, muchísimas más cosas. No, no se llega a la ligera a una decisión tomada desde la libertad personal.

Manifestación por el derecho al aborto en Barcelona en 1980. (Archivo de la Democracia/ Universidad de Alicante)

Las hay que lloramos y mucho, y las hay que no, porque saben que no es el momento, porque saben que no pueden tener un hijo más, o simplemente porque no puede ser… por lo que sea son, somos libres y con capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas y sobre la protección de un derecho por el que muchas lucharon y otras perdieron la vida al ser atendidas en la clandestinidad porque el aborto no hace mucho estaba prohibido y penado por la ley.

No, como mujer y ciudadana no quiero más lecciones. Solo mis derechos.

¿Hablaamos? Te espero