Mi lengua

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María Jesús Argibay

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octubre 31, 2020

Mi lengua

Lo confieso, una de mis asignaturas pendientes es el gallego, sí mi lengua materna, la de mi querida Galicia. Lo estudié en los años de EGB y COU pero el único recuerdo que tengo de entonces (quizá porque no tuve la suerte de encontrar un profesor que me hiciera pensar lo contrario) es que cada año me limitaba a aprender vocabulario, la colocación de los pronombres correctamente y cubrir un trámite. Con los años echo en falta que me adentraran en la historia de mi tierra, su literatura o incluso su geografía de forma más profunda, o podemos decir que se tratase exactamente con el mismo nivel que las llamadas «troncales».

Hago esta confesión coincidiendo con el centenario del nacimiento de la revista «Nós», que se cumplió este pasado 30 de octubre y sintiendo la necesidad de contarlo y recogerlo en este blog, por lo que significó y por lo que significa en un momento en el que las mal llamadas «lenguas minoritarias» por muchos y muchas (el gallego, euskera, catalán…) son perseguidas y denostadas otra vez, recordando tiempos pasados. Lo recupero porque, como he dicho en muchas ocasiones, somos nuestra historia, nuestro pasado (bueno o malo) está ahí y de él aprendemos, y nos forma.

Por eso hoy quiero decir que considero el gallego a miña lingua. Una lengua rica y culta -digan lo que digan, como cantaba Raphael- y que sigue viva gracias al empeño que en el periodo de la preguerra hombres como Vicente Risco, Ramón Otero Pedrayo, Antón Losada, Alfonso Rodríguez Castelao pusieron en la creación de «Nós. Boletín Mensual da cultura galega», que se publicaría hasta 1935 con el objetivo de trasladar y cambiar la idea de Galicia que hasta entonces se tenía por la de una Galicia conectada con la modernidad científica, artística, literaria de las corrientes más destacadas del panorama europeo. De igual a igual.

Su primer ejemplar lo dejaba claro en su presentación al recordar que «...oxe chegou a vida na nósa Terra, unha xeneración que se deprecatou do seu imperioso deber social de crearen para sempre a cultura galega. Endexamais foi máis grande a nósa actividade creadora. Nós ven a recoller todos ises esforzos d’Integración da Patrea galega no seu xa rico poliformismo…» y su declaración de intenciones tenía muy claro el lugar que el gallego y Galicia debían ocupar: «Nós ha de ser a repersentación no mundo da personalidade galega na súa ansia de s’afirmare coma valor universal, autóctono, diferenciado, dentro o fora da Terra. Nós ha de ser a afirmación pra sempre do verdadeiro ser de Galizia, do Enxebrismo, no que ela tén debe e quere persistire…»

Podría llenar esta entrada de numerosos datos sobre la revista pero en estos días ya son varios los diarios y medios, así como instituciones que han rendido homenaje con presentaciones y exposiciones que podemos visitar. Si tenéis curiosidad la Biblioteca Dixital de Galicia os da la oportunidad de consultar sus números, de conocerlos y entender mejor una época realmente importante para la modernización de nuestra lengua, defendiendo la creación de la conciencia de lo propio, de una renovación radical del panorama gallego.

¿Qué pasó después? ¿Por qué el gallego fue y es perseguido? La dictadura de Franco fueron años de oscuridad donde su uso quedó fuera de las esferas oficiales y públicas. Solo podría utilizarse en privado y, ojo, nunca en aquellos ambientes que se consideraban elevados, formales. «Falar galego», ya sabéis lo que todavía muchos piensan, era más propio de los pueblos y aldeas – benditos pueblos, digo yo-.

Logo del 70 aniversario diseñado por Xaime Isla, uno de los fundadores de Galaxia

Momentos de una «Longa noite de Pedra», como escribiría Celso Emilio Ferreiro denunciando la política lingüística de entonces, años en los que la recuperación de nuestro idioma se hizo desde el exilio, donde la auténtica resistencia de pensadores y escritores que tuvieron que abandonar el país nunca bajó la guardia, y siempre reivindicó y mantuvo el gallego en el lugar que le correspondía. Una lucha en la que pronto surgiría una editorial que ha brillado en gallego 70 años seguidos, cumplidos también en este extrañísimo 2020 que estamos viviendo: la Editorial Galaxia, que se puede entender como un núcleo de la resistencia cultural frente al franquismo, como prueban sus más de 4000 títulos publicados y un catálogo vivo que sigue acercando a lectoras y lectores grandes libros de los que disfrutar y aprender.

La lucha de entonces es la realidad de ahora, una Galicia con una literatura moderna, con música, teatro, cine y producciones propias de gran calidad. Ahí está «Sempre Xonxa» el primer largometraje en gallego dirigido por Chano Piñeiro, pionero que daría paso años más tarde a nuevas generaciones, a nuevas películas, actores y actrices, directores y directoras que copan premios nacionales e internacionales. Matria convirtió a su director, el vigués Álvaro Gago, en el primer español en ganar el festival de cine independiente Sundace. Oliver Laxe hizo historia al ganar con «O que arde» en Cannes -en gallego-, los Goya y por ser preseleccionada para representar a España en los Oscar de Hollywood. Porque el gallego – a pesar de que muchos quieran lo contrario no entiende de fronteras y más allá de ellas se entiende-.

Como se entiende la música y sus letras que desde hace años también defienden el gallego como creación propia, como esencia de lo nuestro. Son muchos los que iniciaron este camino como hace cien años lo hacía la revista Nós, componían y cantaban en gallego haciendo bailar y cantar antes y ahora. Ahí están A Roda, Andrés do Barro, Fuxan os ventos, Luar no Lubre, Berrogüetto, o Uxía que usaban su lengua con orgullo para dotar de banda sonora muchas historias, como ahora siguen haciendo A banda da Loba, Ses, Gaudí Galego, Mercedes Peón, Cristina Pato y un largo etc que vale la pena descubrir y disfrutar.

Sí el gallego se entiende y el gallego es una lengua rica. Y entonces ¿por qué vuelve a estar perseguido? ¿Por qué vuelve a vivir tiempos oscuros similares a los de hace más de 40 años? Puede parecer que exagere, pero me temo que no. Si echamos la vista atrás, no demasiado, recordaremos el movimiento de Galicia Bilingüe que durante los años del bipartito en Galicia -PSOE y BNG- se empeñó en decir que el uso del gallego era obligatorio y el español estaba marginado. Podríamos pensar – y quizá su dirigente también- que hacían la campaña al PP (en la oposición en ese momento) pero llegada la hora tampoco lograron su objetivo por parte de los populares cuando alcanzaron el poder.

Cierto es que los dirigentes gallegos prefieren moverse en la línea del medio, la ambigüedad, sin definirse abiertamente en la defensa del gallego como lengua oficial que es de nuestra comunidad. Prueba de ello -y sus cifras de uso cada vez menor por parte de la población- son las insuficientes inversiones en campañas de dinamizacion lingüística, en programas de fomento a la lectura en gallego, de apoyo a la industria de producción cultural, o simplemente a promover su uso, aunque sea dando ejemplo -en más de una ocasión los responsables políticos gallegos, encabezados por su presidente eligen el castellano para sus discursos o artículos-. La propia UE dio un tirón de orejas a la Xunta por el retroceso sufrido en el uso del gallego en nuestra comunidad.

PP,Ciudadanos se sumaron a la propuesta de la extrema derecha

Poco se puede hacer cuando la lengua se convierte en arma electoral, en un elemento arrojadizo que parece dar buen rédito a quienes ante la falta de programas concretos acuden a los mensajes vacíos, a proclamas del miedo, a señalar las diferencias , la diversidad como una amenaza para el país. Partidos como VOX, Ciudadanos y el PP lo han utilizado constantemente -básicamente contra Cataluña, pero de paso contra el galego o el euskera- para hablar de la «unidad» de España, –ahí está la famosa foto de la manifestación de Colón, convocada por la extrema derecha- para reclamar la centralización de competencias y señalar como malos;i, malísimos a aquellos que defienden parte de su ser, de su historia, su idioma porque entienden que la pluralidad es lo que nos hace diferentes.

Por eso termino con una confesion: «Son galega e alégrome de selo. Cada día procurarei aportar lendo, escoitando o simplemente aprendendo do meu pasado o meu gran de area a esta maravillosa lingua, tan miña como o español». (¿A que lo habéis entendido?)

¿Hablaamos? Te espero