«Juanes»

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María Jesús Argibay

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mayo 29, 2023

«Juanes»

Siempre se dijo que la ficción superaba la realidad, un dicho que poco a poco ha ido cambiando pues nuestro día a día ha servido para dar luz a guiones que superarían en mucho cualquier ficción. Personajes, tramas y situaciones que han nutrido de contenido más de un largometraje y más de una serie. A una de ellas me acercaré hoy porque al verla fue inevitable identificar en ella a nuestra clase política (al menos a una buena parte de ella), e incluso a de la sociedad.

Y si habitualmente ya empezamos a pensar eso con todo lo que vemos a nuestro alrededor, esta sensación se incrementa cuando nos hallamos ante un periodo electoral, o mejor dicho, de campaña electoral como el que hemos vivido y cerrábamos ayer en las urnas. Esas dos semanas repletas de promesas, anuncios, reuniones y vallas electorales. El tiempo en el que todos los partidos echan las carne en el asador y se ponen sus mejores galas para intentar confundir con ellas a quienes tienen en su mano el poder de garantizar su permanencia o no al frente de las instituciones: la ciudadanía.

Acabamos de vivir una nueva campaña electoral, 15 días de discursos, programas, acciones, entrevistas y peripecias de los candidatos y candidatas que, ya instalados en la era de las redes sociales, son capaces de sorprendernos con cualquier cosa. Los mensajes, su contenido no parecen ya tener tanto valor como pueda tenerlo su envoltorio. Algo que ahora, tras los escrutinios, demostrarán con los hechos.

Y aquí entra esta serie, Vota a Juan que completaron con un total de tres temporadas cada una mejor. Una caricatura del mundo de la política y de todo lo que a sus alrededor se genera que no deja de sacarnos una sonrisa, al tiempo que nos congela por momentos ese mismo gesto cuando vemos reflejado en la pequeña pantalla gran parte de realidad de nuestro sistema político, oculta tras la ironía o el sarcasmo. Tras la exageración de gestos, actitudes, deseos y acciones que sí vemos más frecuentemente de lo que deseamos a través de informaciones en medios comunicación, tradicionales o digitales.

A mi mente regresan de la mano de Javier Cámara los famosos «guiñoles» de Canal+. Unos muñecos que representaban a personajes del mundo de la política (y de otros ámbitos) de forma satírica y que llegaron a superar al personaje real. Entonces se veía normal poder hacer mofa o crítica de cuestiones que eran escandalosas o inaceptables, un derecho, una libertad que se emitía en la televisión sin ningún tipo de cortapisas -censura actualmente-. Algo que tal vez consiguen las tres temporadas de Vota Juan.

Las noticias del Guiñol

En la serie su protagonista bien podría ser un guiñol de carne y hueso de parte de nuestra clase política. Un alcalde que logra ser ministro -o colocan en ese puesto por favores-. Ya en esa posición una crisis del sector que representa le pone en un brete y así arranca toda la trama que, como decía, es esclarecedora -siempre sin duda con el punto de exageración que una comedia requiere-.

No falta el político sin muchas luces, al que el partido ha impulsado por sus ansias de figurar y de ganar dinero haciendo política. Al mismo tiempo aparecen personajes como los responsables de gabinete de prensa, los secretarios del partido, el becario que sueña con convertirse algún día en su jefe… familia y un sinfín de situaciones que nos permiten ver unos entresijos que no están tan alejados de la realidad.

«Vender» es la palabra. En el sentido amplio de la realidad, que convertida en ficción nos permite ver también la famosa «política de partido» y como muchos y muchas callan y miran hacia otro lado por el bien de esa agrupación política, de su candidato y, por qué no, de los intereses de uno mismo. Una comedia que para muchos puede resultar exagerada, pero me temo que si os detenéis un poco a pensar sobre lo que os ha hecho reír o simplemente escandalizado descubriréis, sin dificultad, algún ejemplo que os suene de haber visto en un periódico, en una televisión o leído en alguna red social. Cuestiones y asuntos que empezaremos a ver ahora con los pactos que no se iban a dar y veremos cómo finalmente sí se cerrarán por un moderado precio de puestos en las corporaciones.

Una trama parecida a la que en su última novela David Trueba recoge: Queridos niños. Ya he comentado que esperaba más de mi primera lectura de este escritor, pero sí he de decir que también dibuja unos entresijos de la política, los jefes de prensa y las campañas que se acercan mucho a la realidad.

Eso sí tanto en este caso como en el de la comedia, a los ciudadanos nos relegan al papel de «votantes», personas a las que se convence con este tipo de mensajes huecos o engaños. No, claro que no, se equivocan. Personalmente creo que este tipo de series o libros han de ser un revulsivo para todos y todas los que el 28 M, este domingo, acudamos a las urnas y usemos nuestro derecho al voto.

Como cantaba Ketama… no somos tontos y sabemos lo que queremos. O no…

¿Hablaamos? Te espero