Disfrutar la diferencia

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María Jesús Argibay

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diciembre 8, 2020

Disfrutar la diferencia

«He visto cosas muy oscuras, la música me ha traído la luz». Esta es una de las muchas afirmaciones que a lo largo de este documental (Goya 2021 a la mejor película documental) realiza su protagonista el violinista Ara Malikian. Podríais pensar que este nuevo post no lo he clasificado bien, que debería estar en las entradas dedicadas al cine. Probablemente sí, pero en este caso la clasificación en la «música» ha sido intencionada porque todo el documental en sí es música, porque son las cuerdas de su violín (que tuve la oportunidad de disfrutar en un concierto en directo) las que hace vibrar y que te cogen un pellizco en el interior, música que nos acompaña a lo largo del recorrido vital de este artista, un camino en el que deja muy claro que «la vida en muy pocas ocasiones nos regala nada».

Dirigido por Nata Moreno. Guión Nacho R. Piedra y Nata Moreno. Producción Kokoro Films S.L.

Y porque la música, al que más o al que menos, siempre nos ha acompañado en buenos y malos momentos dotando de banda sonora nuestros recuerdos. Y este documental va mucho más allá de la formación de un virtuoso del violín, o de su historia familiar. Deja mensajes que siguen estando muy presentes en nuestras sociedades, en nuestros países e incluso en nuestro día a día. Una historia de superación porque aunque hablemos de un «genio», como él mismo dice, «no es genio quien ensaya durante 30 años, 7 días a la semana». Pero quizá sí podemos reconocer su genialidad y sencillez a la hora de afirmar que «los sueños no se cumplen solos, hay que currar para lograrlos».

«La guerra es día a día, se vuelve algo cotidiano». Lo fue en su familia y a lo largo de muchos años en su vida. Los conflictos políticos llevaron a su abuelo armenio, a huir de su patria portando en sus manos el legado que pasaría a su nieto: su violín y el amor por la música. Huyó, o más bien, fue expulsado convirtiéndose en una más de las víctimas del genocidio armenio -sí uno más de la historia de la humanidad- en el que prácticamente se acaba con toda una raza, tal y como recuerda el protagonista del documental. Las cifras hablan de 1,5 millones de vidas perdidas, y los que sobrevivieron se vieron desplazados de sus hogares a países como Siria o Líbano, donde nació y creció Ara Malikian, y donde los conflictos eran el pan de cada día.

Y así una vez más este documental, a través del testimonio del músico, nos hace pensar en los grandes intereses que mueven el mundo -y que en demasiadas ocasiones no coinciden con las defensa de los que lo habitamos, de los más débiles-. Porque hablamos de Turquía, un país precioso que he podido visitar con el que, curiosamente, mantiene contactos la Unión Europea para que pase a formar parte de ella. Una nación con la que las autoridades europeas «negociaron» la readmisición de inmigrantes a cambio de dinero, un país en el que la Unión Europea se sobreentiende tiene otros muchos intereses que les llevan a mantenerlo como candidato a formar parte de ella y siguen en conversaciones para lograrlo desde hace más de cinco años.

Se me sigue haciendo algo difícil de entender esta candidatura teniendo en cuenta que en Turquía se vulneran los derechos humanos de manera sistemática, en el que las libertades son recortadas continuamente y el presidente del gobierno asume poderes que sobrepasan la potestad ejecutiva que se les otorga en las urnas.

Países que siempre tienen algo que ofrecer a cambio de que otras naciones miren hacia otro lado, o se mantengan al margen en conflictos que siguen activos. «Una vida entre cuerdas» en la que nos habla de Líbano, sus décadas de guerra y de su famosa Línea Verde que mantuvo la ciudad de Beirut, sus barrios, divididos en dos. Otro «muro» de los muchos que levantaron los dirigentes políticos, como ocurrió en su momento en Alemania y como se alzan entre fronteras o amenazan con hacerlo para «mantener al extranjero, al que profesa otra religión separado, lejos…».

Y como no, también Siria, un país que sigue en guerra desde hace diez años y a nadie parece interesarle. Un régimen que lleva a Ara Malikian en este documental a preguntarse algo tan simple y evidente como «¿qué ocurre cuando nos recuerda que un genocidio se repite en la historia?». Porque ciertamente es así, la historia se repite una y otra vez, y no aprendemos. No debemos ir muy lejos. En el seno de la Unión Europea los partidos de extrema derecha han ocupado escaños en los parlamentos de nuevo, incluso en Alemania, donde sí se tuvo claro desde un principio la necesidad de crear un «cordón sanitario» a este tipo de fuerzas. Mensajes más o menos unánimes ante esta ultra derecha que avanza y nos hace sentir más cerca la repetición histórica, si no se pone freno.

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid

Algo que en España no parecen tener demasiado claro, más ocupados nuestros políticos -y en este caso la derecha- en desprestigiar un gobierno legítimamente elegido en las urnas, por millones de personas que con su voto decidieron que las fuerzas progresistas tomasen el relevo. Una oposición que no acepta su derrota y ante comportamientos inaceptables, como amenazas de posibles golpes de estado aseguran «compartir la literalidad de la carta» en la que un grupo de exmilitares sugieren acabar con la vida de millones de personas. No sé, llamadme ingenua, pero creo que esos mensajes de odio y que, en muchas ocasiones juegan con la ambigüedad, no nos llevan a ninguna parte.

Por eso me quedo de nuevo con la música, la maravillosa música que Ara Malikian aprendió a amar y a tocar porque su padre así se lo transmitió. Una música que lo unió para siempre con los suyos y con su pueblo y que le permitió romper barreras no solo geográficas si no también sociales porque a lo largo de su formación afirma que «aprendí a disfrutar de mi diferencia». Una diferencia que le hace único, por amar sus orígenes, una diferencia que siempre quiso mantener viva su madre que dedicó su vida a la enseñanza del «armenio» cultivando la historia e identidad, la lengua de un pueblo que estuvo a punto de extinguirse.

Otro de los mensajes que nos deja el documental, otra declaración cargada de razón: lo diferente no es malo, lo diferente suma. La cultura es plural y no puede sujetarse a cánones establecidos por las elites, que sólo conciben adecuado lo suyo, lo que ellos entienden por correcto. Así por ejemplo la sinfónica de Madrid no aceptó de buen grado que un extranjero ocupara el puesto de concertino porque «si eres diferente no eres suficientemente culto para la música clásica».

Ara Malikian: «Las academias no te enseñan a ser libre»

Tópicos con los que afortunadamente artistas como Ara Malikian y muchos otros van echando abajo, acercando la música clásica, el violín en este caso, a grandes espacios, a todo el público para hacer que lo apreciemos y lo disfrutemos. Porque quizá tocar con casaca, maquillado y saltando no es lo más ortodoxo pero disfrutar de un concierto y de buena música lo es. Romper los corsés, sentirse libre, cuestionarse todo…

Y en esas diferencias se pueden incluir razas, género, lenguas… todo lo que atenta, supuestamente, con poderes establecidos que enloquecen ante cualquier posible cambio. La madre de Ara Malikian dedicó su vida a enseñar una lengua, para que no desapareciera de la historia, de su historia. La lengua sigue enfrentando a personas y sigue siendo arma política en manos de muchos de nuestros representantes públicos, aunque ello implique mentir. Hace apenas un par de días desde la atalaya de los ricos y famosos Vargas Llosa nos sorprendía con un artículo en el que lamenta que «el español se esté silenciando«.

Quizá deberían bajar a pasearse entre el mortal de los comunes y comprobar como entre ellos conviven sin problema los idiomas, es más, hablo de mi lenguna materna, el gallego, que más que silenciado está agonizando. Y por eso, mensajes como el defendido por Joan Baldoví se hizo viral y emocionó a más de una y uno:

Ara Malikian una vida entre cuerdas, un documental que nos acerca al artista, al ser humano a la música que nos hace sentir y a muchas cosas más que con las prisas, el individualismo exagerado en el que cada vez nos sumimos más y más nos hace olvidar las cosas relevantes.

Por eso termino con las palabras del propio músico, que espero sirvan de cebo para acercarse a esta película que hoy traigo a mi blog: » Todas las historias del mundo deberían ser contadas, para que al escuchar con el corazón distinto las historias de los otros, nos ayudáramos a vivir. Cada historia es una partitura única, y la suma de todas las mayorías de este mundo que llamamos tierra , es el sonido de esta gente que somos los humanos».

¿Hablaamos? Te espero