Cine

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María Jesús Argibay

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octubre 3, 2020

Cine

SILENCIOS CÓMPLICES

«Nadie nos ha pedido perdón, pero exigen que perdonemos»

Continúo con el hilo de actualidad con el que arranqué mi blog: el anteproyecto de la ley de memoria democrática. Quizá porque es una cuestión de un calado mayor del que muchas veces imaginamos y porque, son tantas las expresiones artística y literarias que lo han convertido en su hilo conductor que no lo puedo dejar pasar.

  En el caso del cine la memoria histórica nos ha dejado muchos títulos que, estoy convencida que recuperaré en más de una ocasión porque son algunos de mis favoritos, pero el pasado martes cuando se anunció la aprobación del anteproyecto de la nueva Ley de Memoria Democrática uno me saltó nítido a la mente, un documental – ese género que tanto ha ganado en los últimos años- que en su día me hizo pensar y mucho, me hizo ver con claridad cuestiones que seguían algo distorsionadas. Y es que como dice una de sus protagonistas: “Qué injusta es la vida. No la vida, los humanos somos injustos”.

   Es María Martín, una de las voces del premiado documental “El silencio de otros”, y que recoge el testimonio y la lucha de aquellos que llevan años esperando para recuperar los restos de sus familiares repartidos en las más de 2417 fosas que se estima hay en España. Desde 2000 hasta 2018, según datos del Ministerio de Justicia de febrero de 2019, un total de 740 y recuperado 9.000 cuerpos por el esfuerzo de asociaciones de memoria histórica y las instituciones puestas de perfil

    En su Título II la futura ley de Memoria Democrática reconoce “el derecho a la verdad de las víctimas, se asume que la búsqueda de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura corresponderá a la Administración General del Estado (…). Incluye medidas como el impulso al mapa de fosas, el protocolo de exhumaciones y régimen de autorizaciones. Asimismo, se crea el Banco Nacional de ADN de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura”.

  Una demanda, que con testimonios en primera persona, se plasma en “El silencio de otros”, ese silencio que guardan nuestros gobiernos que década tras década han frenado cualquier posibilidad de restituir la memoria de las víctimas. Un documental donde, curiosamente, comprobamos la paradoja de que España sí logró la extradición del dictador Pinochet y después puso todos los palos en las ruedas al mismo juez que lo consiguió, Baltasar Garzón, cuando quiso llevar ante la justicia los crímenes cometidos durante el franquismo. Gobiernos amparados por la “Ley de la amnistía del 77”, como nos recuerdan en el documental la “ley del olvido”, para mantener el silencio de esos otros que no quieren reconocerse en el pasado, reconocer ese pasado.

Estrenado en 2018 reconozco que lo vi el año pasado, de casualidad, cuando se proyectó en La2 de TVE. Me impresionó, me enganchó y ahora creo que es una pieza necesaria y fundamental para entender muchas sombras que se han impuesto sobre nuestra historia y que en las aulas hace tiempo que o no se explica o simplemente se pasa de puntillas sobre ella.

     Testimonios como el de María señalando la cuneta por la que a diario pasan cientos de vehículos y bajo la que descansa su madre desde 1936, o de Asunción Mendieta que con 88 años se emociona ante la fosa común que, tras años de lucha, logra que se levante y exhumar los huesos de su padre, que le «arrancaron» cuando era niña y lloró prácticamente toda su vida.

      Dirigido por  Almudena Carrecedo y Robert Bahar el documental se filmó a lo largo de seis años y de forma sencilla y sin más extras que la verdad, nos permite ponernos en la piel de los otros, darnos cuenta de que sí, las heridas siguen abiertas y que si estuviéramos en su lugar sí querríamos recuperar a nuestros seres queridos para cerrarlas, para cumplir las promesas hechas o simplemente para que descansen como se merecen.

      Hilvanado con la música (Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman), fotografías y la combinación de imágenes de los llamados “años oscuros” con la actualidad del siglo XXI, nos recuerdan que la «querella argentina» sigue en marcha. Diez años hace ya que se abrió esta causa allende los mares para juzgar crímenes de lesa humanidad ante la imposibilidad de lograrlo en España, a quien se le ha recordado por activa y pasiva que ese tipo de crímenes no prescriben. Quién sabe si la futura ley cambia las cosas.

         Termino agradeciendo a este documental el descubrimiento de un conjunto escultórico que me pareció increíble (y prometo visitar en cuanto tenga la posibilidad): «Monumento a las víctimas de la Guerra Civil y la dictatura» de Francisco Cenedilla, en el Valle del Jerte.

¿Hablaamos? Te espero