LA CULTURA TAMBIÉN COME
Hace apenas diez días las redes sociales se cubrían, gran parte de ellas de rojo o bajo el lema de «Alerta Roja: hacemos eventos» @AlertaRojaES :
Una alarma que volverá a sonar el próximo miércoles, día 30, y que lo hará a nivel global, a nivel mundial. Un grito de auxilio de un sector, el de eventos y espectáculos (más de 700.000 trabajadores en España -con todas sus familias-, que representan un 3,2 por ciento del empleo total), que va más allá y abarca al de toda la cultura y a todos y todas la integran.
Trabajadores que siguen padeciendo esta locura de año que nos ha tocado vivir y podemos decir que el abandono por parte de las administraciones, porque, nos guste o no, o mejor dicho, les guste o no oírlo: la cultura en España no interesa, bueno salvo que hablemos de la tauromaquia (que sí se considera como tal en nuestro país) y entonces sí que salen a la calle a manifestarse, e incluso increpar e agredir el coche de una ministra.
Como decía no, no interesa y si no, hagamos algo de memoria. En abril, en pleno confinamiento, cuando se estudiaban ayudas para los diferentes sectores, los ERTES, las ayudas para autónomos el ministro responsable de Cultura, Juan Manuel Rodríguez Uribes, lo dijo alto y claro: «Primero la vida, y luego el cine». https://twitter.com/el_pais/status/1247578295912316929?s=20. Ahí lo tienen, eso es lo que ocupa y preocupa la mayor parte de las veces la cultura.
Y ojo -aunque pueda parecer una locura- es un deber de nuestro ejecutivo defenderla al ser un derecho que como ciudadanos tenemos recogido en la constitución española en su artículo 44: «los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho». Sí, lo sé, es demasiado ingenuo por mi parte pretender que lo hagan, cuando otros derechos como el de la vivienda, trabajo digno o la sanidad les resultan tan difícil de defender y dotar de los presupuestos necesarios.
Pero ¡oh sorpresa! la tan «egoísta» y «peligrosa» Cataluña ha dado una lección -al menos eso pienso- cuando ha decidido declarar la cultura “bien esencial para el desarrollo integral de la personalidad individual y colectiva”. Un punto de partida para desarrollar un marco normativo -confiamos en que así sea- cuyo objetivo es «acelerar la recuperación del sector y dar respuesta a las necesidades de los profesionales https://bit.ly/36gC3hU«. Iniciativa que parece seguir el Senado que estos días aprobó su primera declaración emplazando a nuestro Gobierno a seguir el mismo camino ya emprendido por el ejecutivo catalán. ¡Ojalá!
Porque aunque para muchos la cultura es «etérea», fluye, se transmite… olvidan que escritores, editoras, maquetadores, ilustradoras, trasnportistas, técnicos, iluminadores, tramoyistas, bibliotecas, librerías, teatros, cines, músicos, cantantes, y un largo etcétera (y sus familias) comen cada día, tienen (en muchos casos) trabajadores a su cargo y facturas que pagar. Olvidan que la cultura es importante y que, no solo durante el confinamiento, si no a lo largo de todo el año son una herramienta de evasión y divertimento de muchos, pero sobre todo, un sector que nos ayuda a descubrir nuevos mundos, tendencias, y abrir nuestras mentes ( y que en España representa un 3,2% del PIB).
La pandemia la frenó. Se clausuraron ferias internacionales y nacionales (como las ya tradicionales del libro), cientos de conciertos programados a lo largo y ancho de nuestro territorio, festivales de teatro o de música que se dan cita cada año en pequeñas localidades y que son encuentro obligado para artistas y su afición, verbenas, estrenos de películas, todo se ralentizó. Pero no sólo con el confinamiento, el pie del freno no se ha levantado todavía porque con esta «nueva normalidad» han llegado situaciones tan ilógicas como el hecho de que las cafeterías ( y otros sectores ) recuperaron su aforo total mientras que los grandes eventos, cines o teatros todavía no.

Y en estas circunstancias ha surgido el movimiento «#AlertaRoja» que el próximo miércoles, día 30, pide la ayuda de todos y todas. De los/as que disfrutamos de una buena película, bailamos y cantamos a todo pulmón en un concierto, o volamos a través de la historia de un buen libro. Iluminemos nuestras terrazas y balcones de rojo y aceptemos el reto de este sector de elegir una palabra que sintentice lo que es para nosotros la cultura: soñar, ilusión, fantasía, emoción, acción… ¿cuál es la vuestra? Porque no, no lo olvidemos, no lo olviden las administraciones: la cultura es segura y la cultura también come.